Cuando era pequeña solía buscar los monstruos que había
debajo de la cama o detrás de la puerta.
Me acostaba en la cama, echaba un
último vistazo a mí alrededor e intentaba dormir. Evitaba ver películas de
miedo.
Sabía que después no podría dormir. Y siempre acababa en la cama de mis
padres, acurrucada en medio de ellos, pensando que si pasase algo, ellos me
protegerían. O sería a los que primero se coman.
Recuerdo cuando vi la película de “Anacondas” fue un trauma
para mí. Todas las noches miraba debajo de mi cama por si casualmente había una
allí y por la noche me fuese a ahogar mientras dormía.
Dejaba la puerta
abierta, por si alguien iba a hacerme algo no hubiese impedimento en marcharme
a la habitación de mis padres lo más rápido posible. O para que en cuanto
gritase fuese más fácil oírme y venir a mi rescate. Seguí dejando la puerta
abierta cuanto más crecía, solo porque mis padres ponían la tele, yo desde mi habitación la oía y sabía que
ellos estaban ahí y que nada malo iba a
pasar.
Con el tiempo seguí creciendo y con el desaparecieron mis
miedos sobre “Anacondas debajo de la cama” “Fredy cruejer detrás de mi cama”
“Monstruos detrás de la puerta” “Arañas subiendo por mis piernas” “Fantasmas
que te observan desde la puerta” “Niñas
del exorcista en la esquina de mi cama” bueno eso último aún sigo
pensándolo. Jajajaja
Es extraño ya que he oído miles de leyendas sobre si dices
tal cosa delante del espejo a las 00:00 de la noche aparecería alguien que te
iba a matar.
Hoy en día aunque sea mentira, procuro no estar delante de un espejo a
las 00:00, ni pensar sobre cosas diabólicas.
Y no es broma.
Igual que conforme vas creciendo y dejando atrás esos extraños
miedos, descubres otros.
El miedo de perder a una persona importante, por ejemplo. El
de querer algo tanto que no puedes tenerlo. El de descubrir que no todas las
personas son buenas y no puedes confiar en todo el mundo. El de ¿qué ocurrirá
mañana? , los ¿y si pasa esto¿ ¿y si hago esto? ¿y si no lo digo?
El miedo de no encontrar a la persona deseada. O el de no encontrar trabajo. O el de caer muy
enfermo. O el de morir.
Aunque he de resaltar que este último miedo, a mí
personalmente no me causa mucho temor.
Sé que
cuando una persona se va para no volver jamás a este mundo es por un
motivo en particular.
Los jóvenes que mueren son los verdaderos héroes. Los
niños que mueren son porque allí arriba, en el cielo, se necesitan más almas
puras, más ángeles para desde allí dirigir a las personas malas.
Igual que a
los que tienen una segunda oportunidad de no morir es porque aquí ayudaran a la
gente mala a ser buena.
Pero ¿por qué tener miedo de las personas? ¿Por qué tener
cuidado con quien te relacionas o a quién le cuentas tus problemas? Desde
pequeños nos guían para ser buenas personas.
Pero pasa que conforme vas creciendo, cambias.
Es inevitable.
Para bien o para mal, cambias. Tiene que haber variedad, toda
clase de gente para que haiga competencia
y así nos esforcemos más.
Y eso a muchos les jode, ya que no todos consiguen hacer algo
con un esfuerzo mínimo. ¿Qué es lo que hace que la gente cambie? El tiempo, la
distancia, el olvido y la gente otra vez.
Llego a la conclusión de que si cambiamos por completo no es
culpa de las malas circunstancias/personas , si no porque nosotros dejamos que esas circunstancias/personas
nos afecten.
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