jueves, 29 de agosto de 2013

No importa cuánto lejos estemos, al final del día todos estamos bajo el mismo techo.

Muchas veces me sorprende el carácter de amigos, familiares, padres…
Todos en un momento determinado te decepcionan. Todos. Y no miento cuando digo que seguramente yo habré decepcionado a alguien.
Ya sea con sus palabras de “me tienes aquí para lo que necesites” ,
 “sea lo que sea, te voy a ayudar” ,
 “no dudes en contármelo” ,
 “no se lo voy a decir a nadie” o “confía  en mi”
Al fin y al cabo, sólo son palabras. Bien es cierto que siempre hay una persona en especial que si cumple su palabra. Yo me incluyo.
 Si alguien necesita que le alegre, yo lo haré sin duda. Porque se lo que es gastar 10 minutos escribiendo tu problema, enviarlo , y esperar a que esa persona conteste con un simple “eh, tranquila.” O que lo lea y conteste horas después, o directamente no conteste. 
Y cuando alguien me cuenta algún problema, entiendo que es ese momento, en el que está mal o necesita mi consejo, o solo unas simples risas.
 Es ese momento, no horas después. Contestar más tarde no servirá de nada, 
y pasar del  tema, menos.
Pasa que mientras tú estás en un momento divino. En el que solo ves más allá de la felicidad, hay otros que están encerrados en casa preguntándose por qué cuando ellos están tristes todo el mundo está feliz. Qué es lo que han echo mal para merecerse eso. Como si la vida lo hiciese aposta.

Otra cosa que no entiendo es porqué si sabéis que una persona está mal, vais y preguntáis que qué pasa. Porque obviamente no te lo va a decir directamente. 
Yo prefiero que venga  y me dé un abrazo.
 Porque para preguntas tontas, respuestas tontas.


Pero como ya he dicho antes, siempre hay una persona que te entiende. Que si cumple su palabra. Por así decirlo ese/a “mejor amigo” que puede ser difícil encontrar, y fácil perder. Que puedes tenerlo de toda la vida o que un día te lo presenten y días después crees poder confiar más que en aquellos a los que ya conoces desde hace tiempo.
También puedes encontrar a gente a miles de kilómetros. Que un día sin más se conocen aunque no sea en persona y se gane la confianza que nunca tuviste con la gente presente. Prefiero gente que me comprenda y me ayude de verdad, desde lo lejos, a gente que aunque me vea todos los días, aún no sea capaz de distinguir mis "estoy bien"
 En esos momentos, es cuando comprendo porqué todos odiáis a la distancia.
 A la que solo nos separa de personas que quizás valgan la pena conocer. 
A personas que queremos conocer y abrazar.


Es verdad que es difícil saber cuándo una persona está realmente bien. Pero si eres capaz de decirle a esa persona “me tienes aquí para lo que quieras, sólo llámame” tienes que ser capaz de saber cuándo dice la verdad y entender cuando dice una mentira. Las mentiras no se dicen sin motivo, y muchas veces tenemos que recurrir a mentir para evitar preguntas o lástima. 
En fin, aquí todos recurrimos a llorar en silencio, sufrir en silencio y  criticar en silencio.  
Y sacar toda la felicidad perdida fuera, para que la gente sepa que tú  sólo quieres vivir feliz. Solo que reír para ocultar lágrimas, no siempre es la buena solución. 
Pero evitas disgustos en grandes momentos.










...


No matter how far we are. At the end of the day all of us are under  the same sky. TG.

No hay comentarios:

Publicar un comentario